- El periodo óptimo para contemplar el Monte Fuji es durante las estaciones de primavera (de finales de marzo a mayo) y otoño (de mediados de septiembre a noviembre), cuando el tiempo es más suave y el cielo más despejado.
- El verano (de junio a agosto) ofrece paisajes verdes y exuberantes, pero mayores probabilidades de nubes, mientras que el invierno (de diciembre a febrero) revela el majestuoso manto de nieve de la montaña.
- La visibilidad está sujeta a cambios, ya que el Monte Fuji es notoriamente esquivo y puede quedar oculto por las nubes incluso en días despejados. Las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde suelen ser los mejores momentos para vislumbrar la montaña.











